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INSTITUTO DE
PARAPSICOLOGÍA CIENTÍFICA 
Fenómeno OVNI - Ufología u Ovnilogía

Dentro del objetivo de luz rojiza (que hemos insertado intencionalmente para resaltarlo) se observa claramente la presencia de un OVNI.
Esta fotografía fue tomada en el mes de julio de 1998 en la ciudad de Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina.
Mitos y realidad sobre los OVNI
Muchas personas, desconocedoras de toda esta temática, suelen decir: "yo
no creo en los OVNI..., eso no existe...", ya que la ignorancia y el temor
inconsciente que tienen sobre este tipo de sucesos las lleva a asociar
indefectiblemente dicho fenómeno con la idea de una "invasión
extraterrestre" por parte de seres de otras latitudes del universo, tal
como si fuera una película de ciencia ficción o algo por el estilo.
Más allá de las creencias de cada uno, lo cual puede ser algo muy subjetivo, lo cierto es que diariamente se manifiestan infinidad de objetos voladores que surcan el cielo y todavía no sabemos a ciencia cierta qué tipo de objetos son, y menos aún conocemos su procedencia.
Por eso, debemos dejar expresamente aclarado que el término OVNI se refiere específicamente a un objeto que vuela, que resulta visible al ojo humano, pero que aún no se ha podido identificar. Por ende, negar dicha realidad, sin poder brindar una explicación lógica y razonable, es una actitud propia de los necios.
Debemos remontarnos a 1947 para situarnos en el momento en que se
empezó a hablar del fenómeno O.V.N.I. (OBJETOS VOLADORES NO IDENTIFICADOS) en
la prensa diaria; a partir de ese entonces ha aparecido este tema
repetidamente, en numerosas ocasiones y en distintas partes del mundo.
El primer relato publicado se insertó en el periódico "Los Ángeles
Times" el 26 de Junio de 1947. Kenneth Arnold, piloto
aficionado, refería que había observado sobre la parte occidental de Washington
objetos brillantes que volaban a una velocidad de 1.500 Km. por hora
aproximadamente, y a una altura de unos 3.000 metros. Dijo que los objetos
mencionados eran parecidos a un platillo. De esta observación procede la
denominación de "platillos voladores" que se aplica, un poco
burlonamente, a estos desconocidos objetos.
Despertó gran expectación e inquietud la noticia de que el día 7 de Enero de
1948, el capitán de aviación norteamericano Thomas Mantell había perecido
al caer el avión con el que intentaba seguir a uno de estos objetos volantes.
El piloto habló, por la radio de abordo, de "un objeto metálico de grandes
dimensiones" que se disponía a seguir; comunicó más tarde que no había
podido acercársele más, a pesar de haber ascendido hasta 2.000 pies de altura;
a partir de ese momento ya no se recibieron más noticias de él y la causa de la
caída del avión nunca fue esclarecida. La máquina parecía haber explotado en el
aire.
El aterrizaje de un objeto luminoso durante varios días en las montañas de
México ha sido uno de los casos más claros de cuantos se recuerdan en la
historia; el suceso, que pudo ser fotografiado infinidad de veces, tuvo una
resonancia mundial y llegó a ser comentado en el organismo internacional de
mayor prestigio: la ONU.
Pero las dudas permanecen, ya que siempre se ha ocultado y jamás se ha
registrado esa manifestación fuera de duda y ese contacto que disiparía
cualquier objeción; de ahí que no podamos pretender resolver problemas, sino,
simplemente recoger las últimas corrientes, las más serias y científicas que se
han extendido sobre el fenómeno O.V.N.I. o U.F.O..
Pero ¿qué hay de realidad, qué de ficción y qué de simple fenómeno atmosférico?. Ahí
esta
la clave de la duda para el incrédulo y una evidencia más para quien de por sí
ya cree.
Hoy, por fortuna, y como ya hemos dicho, existe una terminología concreta para
definir estos fenómenos. Incluso se dan clasificaciones como
"fusiformes", "platiformes",
etc.; en definitiva, existe una estructuración racional y, hasta cierto punto,
científica al respecto.
Por otra parte, son muchas las alusiones sobre avistamientos de objetos
extraños en el cielo que se hacen en los libros sagrados de todas las
religiones. Siempre se han interpretado tales alusiones como prodigios
sobrenaturales, sin que se pensase, por la carencia de datos científicos como
los que ahora contamos, que tales apariciones pudiesen ser los hoy tan
populares Ovnis. Existen multitud de expresiones en la Biblia, por partir de
uno de los libros más universales conocidos, en los que, con una ligera
interpretación, se descubren alusiones a objetos voladores. Las referencias mas
conocidas del Antiguo Testamento son: "bolas de fuego"."arcas voladoras","barcas
que vuelan","torbellinos
de fuego", etc., etc..
Quizás el texto más representativo al respecto lo encontraremos en los primeros
capítulos del libro del profeta Ezequiel: "...Y miré y vi que venía del
norte un torbellino de viento y una gran nube y un globo de fuego que se
revolvía dentro de la nube, y en su centro una especie de metal
brillante...".
Existen multitud de pasajes celebres al respecto en la Biblia, como la
destrucción de Sodoma y Gomorra, que bien pudo ser producida por una explosión
nuclear. Al respecto, el profesor ruso Michail Agrest
afirmó que, en los tiempos bíblicos, se registró una explosión nuclear en el
Oriente Medio.
Otro texto clásico es la salida de Elías de este mundo en un carro de fuego.
Pero textos similares también existen en los libros sagrados de otras
religiones, algunos incluso más antiguos que la Biblia. En el "Mahabarata"
nos encontramos con la siguiente descripción: "...Obedeciendo la voz del
espíritu, Narayana
convoca a Davana,
el disco destructor. Así que la voz del espíritu la hubo convocado, Davana
surgió del cielo, despidiendo relámpagos espantosos, capaces de destruir
ciudades enteras...".
El "Ramayana"
es todavía mas
explícito: "...Las vimanas (máquinas voladoras) tenían forma de una esfera
y navegaban por los aires gracias al mercurio que levantaba un fuerte viento
impulsor. Hombres, a bordo de las vimanas, podían cubrir grandes distancias en
un espacio sorprendentemente corto. El piloto conducía las vimanas a su
voluntad, volando de abajo a arriba, de arriba a abajo, adelante o hacia atrás,
según disposición del motor y de su inclinación...". No puede pedirse más
claridad e incluso una terminología más idónea para este relato.
Muchos serían los textos que se podrían citar, pero su relación sería
interminable. Creemos que los mencionados son suficientemente claros como para
saber que el fenómeno de los Ovnis ya fue captado en la antigüedad, aunque, en
aquellas épocas, se le diera una explicación mas "divina" o
"sobrenatural" que material y científica.
De épocas más tardías, las aportaciones son también más numerosas y más
conocidas. De todas formas, no nos resistimos a mencionar una cita de la
"Historia de los Franceses", de Gregorio de Tours: "...Durante
dos noches seguidas, vimos en el cielo una nube luminosa que tenía forma de
capuchón. En el mes de Septiembre, varias personas vieron rayos o cúpulas que
parecían correr velozmente por el cielo...".
La única laguna histórica en la que faltan datos concretos sobre la presencia
en la Tierra de naves voladoras, nos la encontramos en la Edad Media. Pero, en
esa época, la cultura, reducida a los conventos, jugó un papel decisivo. Los
monjes, propensos siempre a ver la "intervención divina" en cualquier
signo, se abstuvieron de mencionarlo en sus códices y los hombres de la calle
nunca pudieron plasmar sus experiencias; porque si por una parte no sabían
escribir, por la otra la influencia de la religión fue decisiva a la hora de
dar sentido a esas visiones, de las que también se aprovechaba para obtener
ciertos beneficios, anunciando a los interesados venturas o desgracias,
atemorizándoles con descubrir pecados ocultos, o añadiendo que Dios se servía
de esas apariciones para anunciar que su castigo estaba cercano.
Comisiones investigadoras
A medida que la aviación iba cobrando auge, el tema de los Ovnis fue estudiado
cada vez más minuciosamente, hasta que los gobiernos vieron la imperiosa
necesidad de crear organismos dedicados exclusivamente al estudio de estos
fenómenos. El primero de estos organismos fue creado por el Alto Estado Mayor
en Alemania, en 1944.
Ante los continuos informes de los pilotos en vuelo, que aseguraban ver
extraños objetos luminosos que les seguían, surgió el "Sonder Buró 13", y
a todo el montaje se le denominó "Operación Urano". En realidad, no
se pretendió nunca investigar sobre platillos volantes, sino que los dirigentes
de la aviación alemana creían que se encontraban ante algún arma secreta de las
fuerzas aliadas. Lo mismo sucedía por la parte aliada, que pensaba en algún
arma secreta de Hitler cuando sus pilotos informaban de tales objetos voladores
no identificados.
A raíz de un nuevo incidente en los Estados unidos en 1947, el Servicio de
Información del Aire, "ATIC", comenzó a recopilar datos. La
conclusión fue terminante: "los platillos voladores existen".
El 30 de Diciembre de ese mismo año, el secretario de estado de defensa, James
D. Forrestal,
desaparecido en circunstancias todavía hoy sin aclarar, firmó el decreto por el
cual se creaba la "Comisión de objetos voladores no identificados",
en el seno de la "ATIC", con el nombre de "Progect Sing",
más conocido como "Project Saucer". Con los informes elaborados
por los componentes de esta comisión, se inició un estudio que no terminaría
hasta 1.956, en el que se afirmaba que los platillos voladores no eran de
origen soviético, sino extraterrestre.
Los años cercanos a 1950 fueron auténticamente angustiosos en el terreno de los
Ovnis. Las autoridades militares norteamericanas no llegaron a estar conformes
con los resultados que publicaba el "Project Sing", afirmativos
casi siempre, y lo reemplazaron por el "Project Grudge". Sus
miembros se dedicaron, por encima de todo, a ocultar el fenómeno, tratando de
buscar explicaciones naturales a todos los fenómenos que se les presentaban, e
incluso a desacreditar a los visionarios, dentro de la línea oficial de que los
Ovnis no existían.
De esta manera, los Estados Unidos capitalizaban
prácticamente toda la información sobre estos fenómenos; pero como en muchas
partes se desconfiaba de los resultados que facilitaban, en 1.951 se creó entre
Francia y Gran Bretaña la "Comisión Internacional de Encuestas Científicas
Urano", que pretendía poner en claro todo lo existente sobre este
complicado asunto. También en los Estados Unidos se creaba otra comisión, la
"Civilian
Saucers
Investigations".
Un último paso se dio en 1952, cuando el "Project Grudge" fue
reemplazado por el "Proyecto Libro Azul". A partir de este momento,
comenzó la decadencia de los organismos creados de manera oficial, para
transformarse en comisiones secretas.
El comportamiento habitual de los Gobiernos en general ha sido siempre el de
ocultar el fenómeno y desprestigiar hasta el ridículo a las personas que han
visto con sus propios ojos algún objeto volador. Debemos hacer una excepción
con el Gobierno Francés, que es el único que ha dejado siempre una puerta
abierta a la posibilidad de la existencia real del fenómeno.
En nuestro país, Argentina, como así también en otros países como España, no
han sido nunca perseguidos, como en muchos otros lugares, los visionarios de
los Ovnis; aunque tampoco ha existido jamás una comisión especial dedicada a la
investigación de estos fenómenos. Prácticamente en todo el país y en todo
momento han existido avistamientos; no obstante, el principal lugar donde se
suceden casi diariamente es el Cerro Uritorco, en la localidad de Capilla del
Monte, provincia de Córdoba. Quienes hemos vivido la experiencia de visitar
dicho lugar, escalar el cerro, pasar una noche allá arriba y ver la enorme
cantidad de "luces zigzagueantes" que surcan ese espectacular cielo
estrellado, hemos quedado maravillosamente sorprendidos, atónitos, anonadados y
embelesados ante semejante espectáculo de singular belleza.
En España, entre los informes más conocidos y más dignos de crédito, están los
facilitados por el comandante de un avión de transporte que hacía la línea
regular Palma-Barajas, y por dos pilotos de combate de la base de Manises. Si
en el primero de los casos no hubo conclusiones oficiales, en el segundo, el
comandante que actuó de juez pretendió explicar el fenómeno con las ideas más
peregrinas. Estaba claro, con su postura, que los organismos oficiales
españoles pretendían, sí no negar, si al menos ignorar u ocultar tales
fenómenos.
Hay que reconocer que el temor y el miedo, en todos los terrenos, ha podido
siempre más que el ansia de saber, y que la postura oficial ha tomado siempre
el camino más corto y más conveniente para sus propios intereses: el del
ocultamiento o la ignorancia; quizá por que así se sigue afirmando, más
rotundamente, que la Tierra es el centro del Universo y el hombre el único ser
inteligente del mismo, condición que se quiere conservar por encima de todo y a
costa de lo que sea.
¿Seremos los únicos seres inteligentes en el Universo?
"NO debemos caer en la soberbia de creer que somos los únicos en el
Universo", manifestó hace tiempo Herbert Williamson, presidente
del comité organizador del Congreso Mundial sobre Ovnis, celebrado en Madrid en
1970. Como es lógico, las imágenes son de lo más variadas y sirven para apoyar
todas las teorías; pero hay hechos que no jamás pueden olvidarse.
El 16 de Mayo
de 1963, moría en Atlanta (USA) Fred Reagan. Durante el año anterior había
ocupado las primeras páginas de la prensa, al afirmar que había sido invitado
por unos extraterrestres a visitar el interior de su vehículo espacial. Se
determinó que la causa de su muerte había sido una degeneración de su tejido
cervical, debido a una fuerte radiación atómica, aunque las autoridades fueron
siempre incapaces de dar una explicación seria, científica y convincente.
A otras personas que también fueron "invitadas" a visitar el interior
de esas naves espaciales, no les ha sucedido nada que haya trascendido, al
menos hasta ahora, como al italiano Antonio de Rosa, que incluso pudo
fotografiar a un alienígena frente al cuadro de mandos de su nave y que fue
aceptada como tarjeta de presentación de la "Hermandad Cósmica",
sociedad fundada por Eugeni Siragusa,
mundialmente famoso por sus contactos periódicos con seres de otros planetas.
Antes de adentrarnos en casos más o menos conocidos y concretos, conviene dejar
sentado un principio fundamental: los verdaderos científicos, los que realmente
pretenden llegar a la verdad, jamás se muestran tan recatados como las autoridades
políticas o eclesiásticas a la hora de dar su versión sobre el tema, e incluso
de reconocer la existencia real de tales objetos voladores.
En un número de la revista francesa "Document", se
revela, fuera de toda duda, que los mayores astrónomos de la URSS., Estados
Unidos y Francia se han puesto a la escucha de posibles mensajes procedentes
del cosmos, y que todos han llegado a la conclusión de que los extraterrestres
existen y nos hablan. Hemos citado anteriormente que Francia había reconocido
oficialmente la existencia de los Ovnis y que los sabios rusos son los que
menos prudencia han tenido a la hora de afirmar la existencia de tales objetos,
al mismo tiempo que de reconocer su origen extraterrestre.
Actualmente, la documentación que se tiene respecto de personas que han visto e
incluso hablado con seres extraterrestres, es enorme.
La conclusión a que se llega después de analizar a cuantas personas han visto
Ovnis y seres de otros planetas, es que la inmensa mayoría de ellas son
personas normales y que, desgraciadamente, en varios casos se han visto
afectadas de tal forma que han tenido que recurrir a tratamientos
psiquiátricos; incapaces de superar, por sí solas, el trauma que les produjo el
contacto.
Según los datos facilitados por las personas de mayor crédito, hay que destacar
que los extraterrestres observados son de forma humanoide, de estructura
variable, que va del enano de un metro al gigante de casi tres metros de
altura.
A la hora de recopilar declaraciones, nos encontramos forzosamente con las
personas particulares que han presenciado estos fenómenos. Casi todas prefieren
olvidar lo ocurrido un cierto día cualquiera de sus vidas y todas confiesan
que, por una u otra causa, las cosas no han continuado igual desde aquel momento.
Pluralidad de mundos habitados
A mucha gente le resulta difícil aceptar que no somos el único planeta habitado
del Universo (especialmente a los que se rigen por ciertos lineamientos
generales impuestos por determinadas religiones), y que seguramente nuestras
vidas se encuentran regidas por una programación controlada (llámese Karma, Darma,
Cielo, etc.) por un sistema que posee, incluso, reglas manifestadas a través de
seres o entidades que aunque están en otra dimensión o estado de materia, no
dejan de demostrar su influencia en todo momento y lugar.
Se han recibido noticias sobre personas que han tenido contactos con
extraterrestres y según diferentes informes parecen coincidir en que éstos
presentan un aspecto humanoide, su nivel intelectivo es superior al nuestro,
han desarrollado al máximo el inconsciente y han suprimido (por decirlo en un
lenguaje corriente) las emociones. La actitud de estos seres hacia los humanos
no puede ser más positiva; es en todos los casos una actitud fraternal, de
amistad, de cariño, de comprensión, de tolerancia y por sobre todas las cosas
de amor supremo.
La mayoría de las personas que han establecido contactos, sin darse cuenta han
cambiado su forma de vida y su manera de pensar, a partir de ese momento ya no
ven las cosas de la misma manera; la existencia, la vida, la comprensión del
Universo y de la Religión toman un sentido nuevo y en la mayoría de los casos
adquieren un interés muy positivo, fraternal y solidario para con sus
semejantes.
El hombre actual ya no discute las probabilidades de la existencia y pluralidad
de mundos habitados, concepción que ayer era considerada absurda por la mayoría
de los gobiernos y determinadas Religiones; casi se puede afirmar que hoy sabe,
o presupone, que tales mundos existen y que el Universo está lleno de distintos
"mundos habitados".
Es más, lo que parece inadmisible en nuestros días, es creer que sólo la Tierra
(minúsculo átomo que ocupa un insignificante lugar en la inmensidad del espacio
sideral) pueda ser el único y exclusivo representante de manifestación de vida
inteligente. El nuestro es, sencillamente, uno más de los incontables mundos
que pueblan el Universo; aunque sea el más importante sólo para nosotros. Y el
alcance y grado intelectivo que demuestra tener el hombre no puede ser otra
cosa que una de las tantas manifestaciones de vida, diseminadas con infinita
profusión por el área inconmensurable del "Gran Todo".
Somos, simplemente, parte integrante de un TODO, cuyas infinitas posibilidades
jamás será capaz de comprender ni precisar la mente humana.
No sería lógico, en consecuencia, que por vanidad, ignorancia u ocultamiento,
continuáramos creyendo ser los únicos depositarios del más preciado de los
dones existentes, como lo es la posesión de facultades tan excelsas como la
vida y la inteligencia; muy por el contrario, la verdad más absoluta es que
existen infinidad de mundos habitados diseminados por todo el Cosmos
inconmensurable.
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